Jose María Lloreda🦕
Jose María Lloreda🦕

@jmlloreda1

22 Tweets 15 reads Feb 14, 2022
Parece un electrocardiograma normal, pero el dueño de ese ritmo cardiaco llevó a la muerte a millones de personas hace menos de un siglo. Es el ECG de Hitler. En 1958 los EEUU desclasificaron el informe secreto "Hitler según sus médicos". Vamos a verlo
A los pocos meses de finalizar la Segunda Guerra Mundial se recopilaron todos los datos médicos de Hitler e interrogaron a los médicos que lo trataron. ¿Para qué? Para desmitificarlo y evitar posibles fraudes en el futuro con impostores o personas que fingieran conocerlo
También querían tener datos que pudieran explicar su brutal comportamiento. La mayoría del material era de su médico personal entre 1936 y 1945, Theo Morell. Era un médico controvertido. Algunos lo tildaban de "curandero". Era famoso por tratar la sífilis y tenía muchos clientes
judíos. Se encontró con un paciente hipocondriaco, Hitler, y desplegó toda su panoplia de tratamientos curalotodo. En el informe americano se contabilizan hasta 28, y eso que otras sustancias, como la cocaína y los opioides, no aparecen.
Al principio de ser su paciente, media 176 cm y pesaba 70 kg. Su grupo sanguíneo era A. Hitler tenía problemas gastrointestinales y malas digestiones, y Morell se encargó de solucionarlo. Tenía el lóbulo izdo del hígado agrandado y un eccema en la pierna. Los análisis de heces
decían que había un sobrecrecimiento bacteriano y trató a Hitler durante años con Mutaflor, un concentrado de Escherichia coli. Y mejoró de sus síntomas y de su eccema. Aún se vende
También padecía meteorismo, y lo trataba con pastillas antigas del Dr Koster. Tenían atropina y estricnina, y otros médicos creían que eso le produjo más dolor de estómago, la ictericia y el bronceado de la piel que tenía en 1944.
Según Morell, su dita vegetariana era muy mala, por lo que le daba suplementos de vitaminas intramusculares. Y cualquier cosa para subirle el apetito y la fuerza.
En los informes se lee que tenía cicatrices de una operación de amígdalas cuando era niño y un cornete nasal hipertrófico.
Su ECG, interpretado por el dr. Weber, del instituto del corazón de Berlín, indicaba esclerosis coronaria progresiva. Su presión arterial era de 140-100, pero llegaron a medirle cifras de 200.
Hitler le dijo a Morell que se había fracturado la escápula izquierda durante el Putsch de 1923, pero la funcionalidad del brazo era normal
es.wikipedia.org
Tenía un fino temblor en brazo y pierna izquierdos, observados en 1942 después de un cuadro pseudogripal tras visitar Vinnitsa, en Ucrania. Duró hasta el atentado de 1944, donde desapareció. Tras el atentado le hicieron varias radiografías.
También se le rompió un tímpano. Fue en ese atentado donde le trataron una herida en la mano con polvos de penicilina. Era 1944 y su uso era casi secreto.
En 1944, como ya hizo en 1935, el dr von Eicken le operó de un pólipo en su cuerda vocal izquierda. Se le hicieron varios análisis de sangre, orina, etc. Incluso pruebas para detectar la sífilis (se ha sospechado que la tuvo), pero todas son negativas.
Morell creía que Hitler sublimaba sus deseos sexuales con su trabajo. Además, sospechaba que tenía relaciones con Eva Braun, aunque pasaba meses sin verla y dormían separados.
En sus análisis le encontró varios déficits, entre ellos de hormonas sexuales, y le inyectaba extractos de testículos de toro (Orchikrin)
Para subirle el ánimo y sacarlo de sus crisis de pánico y depresión, le inyectaba glucosa y anfetaminas. Para los catarros le daba Eubasin, una sulfamida. En 1941 le vio edema en las piernas y empezó a tratarlo con estimulantes cardiacos como cardiazol, symphatol y coranin.
Por si lo del toro era poco, también recibía inyecciones de esteroires y Prostrakrinum, un extracto de vesículas seminales, para levantarle el ánimo. Para dormir, un barbitúrico, nervacit. Sin tonterías.
Morell decía que no tenía alucinaciones, y que su juicio era normal, pero que su carácter era cambiante y que emocionalmente era muy lábil. Hoy en día algunos creen que todas estas medicaciones, muchas de ellas tomadas a diario, pudieron contribuir en algo a su comportamiento.
El documento original de los servicios secretos americanos, aquí
collections.nlm.nih.gov
Un estudio sobre las drogas que tomó Hitler y lo que opinaban otros líderes sobre su médico, aquí
infam.antville.org
Esas radiografías, junto al examen de unos restos óseos , han llevado a la conclusión de que los huesos guardados en Moscú son de Hitler.
researchgate.net

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