Natalí Bustamante
Natalí Bustamante

@Je_Suis_Nat

17 Tweets 44 reads Jun 18, 2022
Jesús, antes de morir, dijo:
"CONSUMADO ES". (Juan 19:30)
Pero...qué significaron Sus últimas palabras?
CONSUMAR: Paso a una nueva etapa de manera definitiva o la consecución de una meta muy ansiada. Ejecutar o terminar un proceso.
Mucha gente sabe el sacrificio que hizo Jesucristo por la humanidad pero no saben la razón.
Bueno, todos compareceremos en el Juicio de Dios y seremos juzgados según la Ley de Dios, los 10 Mandamientos, conocidos también como la "Ley Moral"...
Veamos la Ley de Dios.
Nadie se salvará del Juicio y, cuando seamos juzgados según la Ley, qué condena tendremos?
Veamos, todos algunas vez mentimos, violando así el 9no mandamiento.
Sigamos, todos alguna vez robamos (aunque sea algo pequeño), violando así el 8vo mandamiento.
Todos hemos, lamentablemente, usado el Santo Nombre de Dios en vano (en lugar de decir una mala palabra, decimos "Dios"), violando así el 3er mandamiento.
Jesús dice que cualquiera que mira un hombre/mujer con deseo, habrá cometido adulterio en su corazón (7mo mandamiento)...
Así que, vamos solo 4 de 10 mandamientos y ya todos somos MENTIROSOS, LADRONES, BLASFEMOS y ADÚLTEROS.
Dejemos los otros 6.
Entonces cuando llegue el juicio, podremos decir "Pido perdón y confío que mis buenas obras ayuden".
Bueno, eso no tiene sentido.
Estamos en un tribunal y nos están por condenar por un homicidio y antes de la condena decimos "Bueno, sí, yo maté y robé pero traté bien a las otras personas. Pido perdón pero después hice buenas cosas".
Bueno, el juez dirá que están bien nuestras buenas obras y la confesión...
Pero, seremos igualmente condenados.
Bueno, así estaremos ante Dios.
De manera que, al transgredir la Ley de Dios, nuestra condena sera ser culpables e iremos al infierno.
Sin embargo, antes de ser condenados, nos dicen que nuestra fianza ha sido pagada!
Sucede lo imposible
Y eso es lo que hizo Jesús 2000 años atrás. Pagó nuestra fianza.
Sin embargo, solemos olvidar los crueles detalles del agonizante sacrificio que Dios hizo por nosotros. Sacrificio para perdón de los pecadores, para el perdón de nosotros.
No había otra manera.
Aún antes de Su crucifixión, el Hijo de Dios fue despojado de Sus ropas; fue golpeado, azotado, insultado y burlado.
Le pusieron una corona de espinas; fue escupido, abusado y ridiculizado por hombres crueles.
Después, estando casi inconsciente por la pérdida de sangre...
Fue forzado a arrastrar la cruz hasta lo alto de un monte, fue clavado a ella y fue dejado que sufriera la lenta y extremadamente dolorosa tortura a muerte de la crucifixión. Mientras Su sangre se derramaba, continuaba recibiendo insultos y bromas sobre Su dolor.
Jesús pudo haberse salvado a Sí mismo, pero entonces no hubiera podido salvarte a ti.
Por qué Dios permitió y aguantó un maltrato tan espantoso y malvado? Para que tu pudieras ser eximido de pasar la eternidad en el infierno.
Jesús lo dio todo para que tu pudieras tenerlo todo.
Él murió para que usted pudiera ser perdonado de sus pecados, pagando tu fianza y CONSUMANDO tu salvación.
Jesús fue entregado por nuestros pecados, pues la paga del pecado es la muerte y Jesús murió por nuestros pecados.
Y Jesús fue resucitado por Dios para justificación.
Nuestra justificación porque por FE somos salvos.
Al resucitar Jesucristo, para los que creemos en Su pasión, muerte y resurrección; pasamos juntamente con Cristo de muerte a vida.
Resucitamos a una vida Nueva, Plena y Eterna.
Si han pagado nuestra fianza, pues Dios en Su juicio nos declarará inocentes por el Sacrificio de Jesucristo y viviremos eternamente en el Reino de Dios (el cielo), por Su resurrección.
Salvarnos no depende de nosotros. De lo contrario, Dios hubiese dicho "sálvese quien pueda".
Sin embargo, todos somos transgresores de la Ley de Dios y necesitamos desesperadamente la salvación que es en Cristo Jesús.
Una sola puerta hay al cielo y es Jesucristo.
Aceptemos ese regalo, que es la Gracia de Dios.
Sin ser dignos, ni merecerlo, Jesucristo salvó al mundo.
Confesando nuestros pecados a Dios y arrepintiéndonos verdaderamente, apartándonos del pecado, de aquello por lo cual Jesús tuvo que sufrir hasta la muerte; y, confiando en el Perfecto Redentor, Jesús, pasaremos de muerte a vida. Cambiaremos nuestro domicilio al Reino de Dios.
"Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él."
Juan 3:17

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