10 Tweets Dec 27, 2022
Cuando escucho la narrativa turbocapitalista sobre empresarios audaces que conquistaron el éxito gracias a su esfuerzo individual me gusta pensar en uno de los lugares más importantes del mundo en cuanto a negocios: Wall Street.
La historia siempre cuenta otra cosa.
Hoy día Wall Street es el centro financiero más importante del mundo, pero no siempre fue así.
El nombre proviene de un muro que construyeron los holandeses en 1685 para evitar asaltos externos, y en las calles de alrededor se reunían numerosos comerciantes y especuladores.
Un siglo después, en 1792, con el Acuerdo de Buttonwood se fundó la Bolsa de Valores de Nueva York.
Pero durante todo este siglo transcurrido hubo un mercado mucho más importante que el de valores: el mercado de esclavos.
Por aquel entonces había tantos esclavos negros en Nueva York que las familias blancas y los comerciantes empezaron a tener miedo por una posible rebelión. Por ello decidieron que todos los esclavos se comprarían y venderían en Wall Street para tenerlos más controlados.
De esta manera el mercado de esclavos posibilitó la creación y expansión de otros muchos mercados, de negocios rentables que hicieron de este sitio un lugar conocido por todos para ganar dinero.
La referencia de Wall Street fue construida con la barbarie del esclavismo.
Ah, ¿recordáis el muro que se construyó en 1685 y que da nombre a Wall Street?
Efectivamente, el muro fue construido por esclavos negros. Literalmente el origen histórico del centro financiero más importante del mundo se debe a la esclavitud y la desposesión.
La narrativa liberal cuenta que el origen de la burguesía se debe a aquellos pacíficos comerciantes que ganaron su riqueza gracias a su esfuerzo y astucia, pero nada más lejos de la realidad; la burguesía moderna debe su existencia a los traficantes de esclavos y demás miserables
Hoy la esclavitud formal ya no existe, al menos en los centros económicos del mundo, pero el capitalismo se impuso con violencia y sangre a través de ella.
Hoy, en cambio, el trabajo asalariado nos mantiene atados a este modo de producción.
Es fundamental conocer la historia y entenderla bajo parámetros de clases sociales; con la actual narrativa liberal se pretende ganar el presente borrando el pasado. Se pretende vivir en un presente perpetuo, dando a entender que el capitalismo es inevitable y eterno.
Nunca olvidemos que toda la riqueza a nuestro alrededor está fundada en la desposesión de la mayoría y en el trabajo colectivo cuyos productos son después apropiados de manera privada.
Que el capitalismo se impuso por la fuerza y será derribado también por la fuerza.

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