Dinero Colombiano
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@DineroCOP

14 Tweets 2 reads Mar 20, 2023
El plástico es uno de los materiales mas utilizados en el mundo debido a su bajo costo de producción y la diversidad de aplicaciones, pero también es uno de los materiales más contaminantes.
Se estima que cada año se producen unas 300 millones de toneladas de plástico, de las cuales solo el 9% se recicla.
dw.com
El resto acaba en vertederos, ríos y océanos, donde amenaza la vida de millones de especies y la salud humana.
Ante esta situación, es urgente adoptar medidas para reducir el consumo de plástico y fomentar su re-utilización y reciclaje.
Pero no solo es una cuestión de responsabilidad individual o social, sino también de oportunidad económica.
La transición hacia una economía circular, que minimiza la generación de residuos y aprovecha al máximo los recursos disponibles, puede ser una fuente de crecimiento e innovación para las empresas y los inversores.
Según la investigación de Accenture (Del desperdicio a la riqueza), la economía circular podría generar un beneficio de 4,5 billones de dólares para 2030 si se aplican medidas como el eco-diseño, la reparación, el alquiler o el compostaje.
unepfi.org
Además, contribuiría a mitigar el cambio climático al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la extracción y procesamiento de materias primas.
La inversión sostenible es una forma de apoyar esta transición hacia una economía circular y un mundo sin plástico.
Consiste en incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernabilidad (ASG) en las decisiones financieras, buscando no solo rentabilidad económica sino también impacto positivo en el planeta y la sociedad.
Cada vez mas inversores optan por esta modalidad que ofrece ventajas como diversificación del riesgo, mejora de la reputación o alineación con los valores personales o corporativos.
Las empresas también tienen un papel clave en la lucha contra el plástico y el cambio climático.
No solo porque pueden reducir sus costes operativos al optimizar sus procesos productivos y eliminar desperdicios, sino también porque pueden generar valor añadido al ofrecer productos o servicios que respondan a las demandas sociales y ambientales de sus clientes.
Así lo demuestran casos exitosos como Patagonia (ropa ecológica), Lush (cosmética natural) o Ecover (detergentes biodegradables).
En Colombia la marca de envíos Inter Rápidísimo lanzó unas bolsas hechas a base de almidón de yuca que se convierten en comida para peces (y cualquier otra especie) al tener contacto con el agua.
En definitiva, cuidar el planeta no es solo una obligación moral sino también una oportunidad económica.
Las inversiones sostenibles son un instrumento para canalizar recursos hacia proyectos que favorezcan la transición ecológica y social.
Las empresas responsables son agentes del cambio que pueden crear soluciones innovadoras para reducir el impacto del plástico y otros problemas ambientales.
Por un mundo sin plástico: invierte con conciencia, emprende con propósito.

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