🇬🇹 ¿Sabían que hay 5 TIPOS de personas que apoyan esta aberración llamada #BloqueosGT? El cantonero, el vándalo, el vago... 5 criaturas muy peculiares, cada una con sus propias motivaciones egoístas disfrazadas de democracia. ¡Pasen y vean a los apóstoles de la nueva primavera!
1 - LOS INSTIGADORES, también conocidos como “cantoneros”. ¡Los defensores de la libertad! ¡La última línea de defensa contra el golpe de estado! Detrás de su “causa noble”, sin embargo, asoman los billetes. Y cuanto más se alarguen los bloqueos, más se llenan sus bolsillos.
2 - EL VÁNDALO. Vive lleno de ira y por fin puede dar rienda suelta a su sed de venganza contra los “ricos y poderosos”. “¡Ahora mando yo!”, dice sujetando sus palos, piedras y gasolina. Es el brazo armado del resentimiento que Guatemala alberga contra enemigos imaginarios.
3 - EL PARRANDERO. El que sale a la calle a “echarse la bailada”. En su mente, si secuestras a un país entero pero de fondo suena Shakira, automáticamente se convierte en un bello evento, pacífico y familiar. Son los que regresan a casa diciendo: “¡Qué alegre estuvo!”
4 - EL VAGO. Cuando su carro se queda tirado en la Roosevelt, se llena de regocijo: ¡ya tiene excusa para faltar al trabajo que tanto odia! “Ay, qué pena con usted, jefe. Fíjese que no voy a poder llegar”. Imagínate su alegría con los bloqueos. Sofá, doritos y chelas.
5 - LA MASA IDIOTIZADA. No hay mucho que decir aquí: ya sabemos que tiene que haber tontos útiles en todos los sitios.
Y luego están los medios del sistema y sus voceros. La maquinaria del fango. Enemigos del pueblo financiados por los mismos que también enriquecen al tipo 1 de nuestra lista y cuyo único objetivo es dividir a la población en nombre de los “derechos y libertades”.
¿Qué tienen todos ellos en común? Ninguno tiene nada que perder… pero siempre algo que ganar. Algunos reciben dinero. Otros poder político. Están quienes tienen la esperanza de que les caiga algo sin mover un dedo. Y también los que necesitan sentirse moralmente superiores.
Todos ellos son privilegiados. Su privilegio es no sufrir ninguna consecuencia. Si el desenlace de todo esto resulta pernicioso, lo será siempre para otros; ellos seguirán como si nada hubiera pasado. Y si el desenlace les es propicio de alguna manera, pues a celebrar.
A ninguno les importa el bien común; menos aún la democracia. No obstante, son presentados como campeones del progreso y paladines de la libertad. Los trabajadores honrados, la gente pobre y sencilla que está sufriendo las consecuencias… bueno, esos deberían quejarse menos.
“¡Hay que aguantar! ¡Este no es el momento de preocuparse por sus familias y negocios! ¿O acaso no es la democracia más importante que cualquier otra cosa? Además, deberían agradecernos, pues al fin y al cabo estamos luchando por ustedes, por sus derechos. ¡Malditos ingratos!”
El narcisismo inclusivo en su máxima expresión: “digo que esto va de ti, pero en realidad va de mí. Solo me interesa mi beneficio, pero lo disfrazo de lucha desinteresada por tus derechos. Quiero usarte, pero te digo que quiero ayudarte.” Una solidaridad falsa, de escaparate.
“Los desfavorecidos me sirven para conseguir favores; los más necesitados me sirven para obtener lo que más necesito. Solo te incluyo para ocultar mi propio egoísmo. Presentándome como adalid de tus derechos, obtengo algo a cambio. Y esa fue siempre mi verdadera motivación.”
Jamás imaginé que vería algo así en Guatemala: los privilegiados han sido elevados a la categoría de héroes, y los verdaderos héroes nacionales, las gentes que nos alimentan y nos cuidan con su sacrificio y entrega diarias, señalados como avariciosos e insolidarios.
Ciertamente el enemigo del mundo sabe cómo mentir y manipularnos para mantenernos fragmentados, pues ese es, al fin y al cabo, el significado etimológico de su nombre: diavolos, el que separa y divide, el que arroja a los unos contra los otros.
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