11 Tweets 20 reads Nov 20, 2023
La victoria de Milei es una mala noticia para el proletariado argentino. Milei representa el modelo de capitalismo más virulento y depredador. Su programa es el del borrado de los derechos políticos del proletariado y el retroceso total de sus ya mermamdas condiciones de vida.
Milei, sin embargo, no abolirá el Banco Central, ni romperá el acuerdo con el FMI, ni dolarizará la economía. Primeramente, porque Argentina tiene escasez de dólares. En segundo lugar, porque la financiación externa no hace más que caer en un país devastado por la
inflación. Y en tercer lugar, porque Milei tiene minoría parlamentaria y no tendrá más remedio que pactar. La aplicación de las propuestas económicas de Milei provocarían automáticamente un desplome del sistema financiero, revueltas en la calle y una retirada masiva de capitales.
Por muy trabajada que esté su performance de outsider, que lo está, Milei tendrá que ajustar su programa a los márgenes de la acumulación y la posición de Argentina en los mercados internacionales. Recordemos que Alemania y Argentina son los dos países para los que el FMI prevee
recesión en 2024.
Ahora bien, donde sí que va a poder intervenir Milei es en la relación entre salarios y ganancia, en los subsidios sociales, en las prestaciones públicas, en el gasto público en infraestructuras o en la supresión de derechos fundamentales. Milei, en este
sentido, es el ariete perfecto del capital argentino y norteamericano para empezar a ordenar la economía argentina a través de la consolidación fiscal. No obstante, estos elementos YA ESTABAN PRESENTES en el desarrollo reciente del capitalismo argentino. La alternancia entre
peronistas y liberales durante los últimos años ha sido la alternancia entre dos modelos de ofensiva capitalista contra el proletariado. Los salarios reales han caído desde 2015 un 24% (!), correspondiendo 15 puntos al periodo macrista y 9 al periodo peronista. La inflación
asfixia a las familias argentina desde hace décadas, el desempleo ha crecido, el empleo irregular está en torno al 30% y, según el INDEC, el 40’1% de las personas se encuentran bajo el umbral de la pobreza y el 9% de la indigencia.
El candidato Massa, ministro de Economía del anterior peronista, había pactado con el FMI la adquisición de nuevos fondos a cambio de 1) reducir el déficit fiscal (recorte en ayuda social y jubilaciones), 2) “contener la masa salarial y actualizar las tarifas de energía”
y 3) subir los tipos de interés. La realidad es que macrismo y peronismo han sido las dos formas políticas a través de las cuales ha tomado cuerpo el empobrecimiento de los argentinos, como sucede en España con el PP y la socialdemocracia. El proyecto peronista era la
continuación del apuntalamiento del Estado, el refuerzo de la ganancia y el sometimiento ante los acreedores, en un país de trabajadores pobres y millones de marginados en villas y guetos. Tanto los unos como los otros han creado las condiciones de posibilidad del monstruo Milei.

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