2 Tweets 5 reads Jan 03, 2024
¿De dónde surgió la "ideología de género"? No, no del comunismo o el "marxismo cultural", como los liberales les encanta hablar, para así, distraer de la verdadera fuente. ¿Cuál fuente?
El rabino Patrick Beaulier escribe: "La halajá (es decir, la ley judía) reconoce seis o siete categorías de identidad sexual: masculino, saris (2 tipos), andrógino, tumtum, aylonit y femenino".
Luego, cita al Rambam (Maimónides, uno de los más eminentes rabinos del siglo 12), quien describe estos "géneros no binarios" en su obra Mishné Torá. Dejaré un enlace en los comentarios si deseas leer sus descripciones.
Rachel Scheinerman, editora del influyente blog My Jewish Learning, escribe: "El Talmud, un enorme y autorizado compendio de tradiciones legales judías, contiene de hecho no menos de ocho designaciones de género, entre ellas:
1. Zachar, hombre.
2. Nekevá, mujer.
3. Andróginos, que tienen características tanto masculinas como femeninas.
4. Tumtum, carente de características sexuales.
5. Aylonit hamah, identificada como mujer al nacer, pero luego desarrolla naturalmente características masculinas.
6. Aylonit Adam, identificada como mujer al nacer, pero luego desarrolla características masculinas mediante la intervención humana.
7. Saris hamah, identificado como varón al nacer, pero que luego desarrolla naturalmente características femeninas.
8. Saris Adam, identificado como varón al nacer y posteriormente desarrolla características femeninas mediante la intervención humana".
Y según la erudita judía Abby Stein, la prohibición de travestirse en Deuteronomio 22:5 se limitaba a una "falsificación de identidad" intencional (citando al gran rabino francés medieval Rashi), pero de hecho, los rabinos talmúdicos y medievales indicaron que el travestismo es permitido cuando es una forma que sea fiel a la identidad del travesti.
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Así que ahí lo tienes: mucho antes de que los movimientos feministas de la segunda y tercera ola en los años 60 y más tarde nos trajeran esta tontería LGBT, que ahora se ha convertido en un elemento básico de la política liberal en Occidente, el templado ya estaba ahí en el judaísmo midráshico.
Esto, en parte, explica, porque el primer político electo abiertamente gay en Estados Unidos fue un judío, Harvey Milk; y por qué el 26 de junio de 2013, la Corte Suprema anuló la prohibición federal sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y en el centro del caso histórico estaba una pareja judía, Edie Windsor y Thea Spyer, y su demanda fue presentada por un abogado judío, Robbie Kaplan; y por qué dos años más tarde, en junio de 2015, la Corte Suprema legalizó el matrimonio homosexual en todos los Estados Unidos en la histórica decisión de Obergefell v. Hodges, siendo tres jueces judíos – Ruth Bader Ginsburg, Stephen Breyer y Elena Kagan – fundamentales para lograr el fallo de 5 contra 4 (los cuatro, por supuesto, eran católicos/protestantes). Por cierto, el abogado que luchó en el caso Obergefell contra Hodges, Al Gerhardstein, también es judío.
¿Lo llamas coincidencia? Yo lo llamo ideología. Una ideología arraigada en algo contrario a los credos, valores y la fe histórica de Occidente, a saber, la fe Cristiana. Occidente está siendo remodelado y reestructurado según valores anticristianos.
Por cierto, según la revista pro-LGBT, Advocate, un estudio realizado en 2015 en Israel, encontró que alrededor de un tercio de los israelíes seculares se identifican como bisexuales. Sólo el Reino Unido lo supera: casi la mitad de los jóvenes británicos se identifican como abiertos a las relaciones con ambos sexos. Estados Unidos, por supuesto, no se queda atrás: un tercio de los jóvenes estadounidenses se encuentran en el espectro bisexual.
Estados Unidos, Reino Unido e Israel... mmm, eso debería decirte algo.

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