Birsorkuntza
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@birsorkuntza

14 Tweets 2 reads Jul 13, 2024
Unos apuntes sobre el sustrato de la teoría revolucionaria y el proceso independiente de su elaboración 🧵🧵
La importancia de la teoría (y de la formación) es casi un lugar común en el movimiento comunista (MC). Sin embargo, a la vista está, existen profundas diferencias, no sólo a nivel doctrinal, sino en la comprensión del propio significado, premisas, papel... de la teoría.
Abordar este nivel de las discrepancias forma parte de un capítulo esencial de la lucha de clases entre proletariado revolucionario y burguesía, entre marxismo y revisionismo. Y es que, si “sin teoría revolucionaria no puede haber tampoco movimiento revolucionario” (Lenin), (+)
(+) clarificar cuál es el sustrato objetivo de la teoría, el tipo de actividad que media entre ese sustrato y la propia teoría, la ubicación y el papel de ésta en el proceso revolucionario, etc., se convierten en fundamentos del movimiento revolucionario.
El líder bolchevique, además de insistir en “la importancia de la lucha teórica”, vinculaba esta necesaria labor a la aclaración de las bases de la teoría revolucionaria, sintetizadas en las famosas tres fuentes y partes integrantes del marxismo.
Además, subrayaba la independencia del surgimiento de la teoría revolucionaria respecto al movimiento obrero espontáneo, situando su constitución “como resultado natural e ineludible del desarrollo del pensamiento entre los intelectuales revolucionarios socialistas” (¿Qué hacer?)
Estas nociones resultan elementales actualmente. La rearticulación del marxismo es, tanto en sus bases como en su actividad, independiente del movimiento espontáneo.
Mediante el “desarrollo del pensamiento”, esta rearticulación debe sostenerse sobre “lo mejor que la humanidad creó” en el siglo XX. Y es que el contenido fundamental de la teoría de vanguardia es la práctica histórica revolucionaria y el Ciclo de Octubre es hoy su cota más alta.
En tanto que esta experiencia no sea sintetizada, el marxismo no podrá recuperar su posición de vanguardia del proceso histórico y continuará sumido en su larga crisis. Esta labor de balance tiene, pues, un peso propio, sustantivo. Además de su esencial alcance a largo plazo, (+)
(+) es su realización la que dota de las coordenadas histórico-objetivas para incidir independientemente y revolucionariamente sobre el movimiento espontáneo (también de la vanguardia teórica). Es incluso la premisa para determinar los ajustes tácticos necesarios que, (+)
(+) en función del contexto político, precisa su cumplimentación estratégica. Esto nada tiene que ver con el emplazamiento del contexto político (normalmente reducido a la corriente teórica de moda) como la matriz de la actividad prepartidaria o, en particular, del balance.
Tomar como referencia primera el movimiento espontáneo es caer en el espontaneísmo. Y lo es también, aunque esa referencia primera sea la lucha contra la corriente que espontáneamente domina en la vanguardia teórica en un momento dado.
Y es que eso significa concederle la iniciativa del proceso de reconstitución a corrientes que expresan, no “lo mejor que la humanidad creó”, sino la coyuntura actual de derrota de la revolución. x.com
En definitiva, por partir de lo más elevado, es el balance (y no las corrientes revisionistas) el que nos brinda tanto los interrogantes que plantea la puesta en marcha de un nuevo movimiento revolucionario, como las respuestas científicas a esos mismos interrogantes.

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