Pedro Torrijos
Pedro Torrijos

@Pedro_Torrijos

20 Tweets 36 reads Aug 02, 2024
En 1983, un granjero de 61 años se presentó al ultramaratón Sídney-Melbourne ataviado con un chándal y unas botas de goma.
Con esa pinta y doblando la edad al resto de participantes, no parecía un competidor serio.
Pero tenía un arma secreta: ser pobre.
Esta es la historia ⤵️
un ultramaratón es probablemente la prueba atlética más exigente que puede acometer un ser humano. Técnicamente un ultramaratón cubre cualquier distancia superior a los 42,195 km. del maratón, pero en realidad, suelen ser carreras de 100 o más km.
El de Sídney-Melbourne del 83 cubría 875 kilómetros y, aunque era la primera vez que se disputaba de forma oficial, se venía corriendo informalmente desde 1976 y el mejor tiempo superaba los 7 días.
La mañana de la prueba, se presentó allí un tipo de 61 años llamado Cliff Young (je) dispuesto a inscribirse.
Venía con una camiseta Adidas de algodón, un pantalón largo de chándal, unas botas de goma y la dentadura postiza en el bolsillo porque decía que "le retemblaba al correr".
Ante semejante cuadro, la organización le preguntó que si sabía dónde se metía, que había que estar muy preparado para afrontar la prueba, a lo que el tipo contestó que ya he corrido algo por ahí y además me acabo de chupar 12 horas de coche para llegar a Sídney así que palante.
Cuando el menda se puso en la línea de salida, los otros participantes pensaron que a dónde va este viejo, más aún cuando Young comenzó a "correr" de una manera extrañísima: dando zancaditas cortas y desacompasadas y a una velocidad de 6.5 km/h. Como andar un poco rápido.
Todo el mundo daba por hecho que Young abandonaría enseguida, y lo cierto es que llegó al primer avituallamiento nocturno con casi tres horas de desventaja sobre los demás corredores.
Cuatro días después, y 5 días, 15 horas y 4 minutos tras la salida en Sídney, Cliff Young cruzaba la meta de Melbourne en primer lugar. No solo había pulverizado el anterior récord por dos días, es que le sacó NUEVE HORAS DE DIFERENCIA AL SEGUNDO CLASIFICADO.
¿Cómo lo hizo?
Seguramente conocéis la fábula de la liebre y la tortuga, ¿verdad? Pues él era la tortuga.
Además de estar en una forma física y mental sobrehumana, un ultramaratoniano debe seguir una estrategia de carrera muy consistente. Esto significa, entre otras cosas, cuándo y cuánto parar a descansar y cuándo y cuanto dormir.
Lo que pasó en la carrera es que, mientras los demás competidores durmieron entre 2 y 4 horas cada noche, nuestro granjero desdentado NO PARÓ NUNCA.
Según contaría él mismo, desde muy pequeño, su entrenamiento consistía en pastorear a las ovejas y las vacas de la granja familiar por las lomas y los prados de su Victoria natal.
Como era una familia pobre, no tenían ni caballos ni mulas ni nada, así que lo de pastorear consistía en que el tipo corría tras las ovejas, a veces durante dos y tres días seguidos. Y como los campos no son llanos, había desarrollado esa zancada irregular tan peculiar.
Cuando le preguntaron que cómo había podido estar casi 6 días sin dormir, Young contestó que había corrido la prueba sin parar, pero no sin dormir:
"Me he acostumbrado a echar siestas de 20 minutos mientras corro. De hecho, he soñado varias veces que perseguía a las ovejas y las vacas huyendo de una tormenta".
Y para rematar su total melasudismo, Young no sabía que había un premio en metálico, así que cuando le dijeron que había ganado 10.000 dólares australianos, dijo que le parecía injusto con los otros cinco participantes que habían terminado y que les regalaba la pasta.
Ah, y os recuerdo que si estáis en A Coruña este próximo domingo, voy a estar en la Feira do Libro, en la caseta de Espazo Lector Nobel, para que vengáis a charlar un rato conmigo y que os eche un autógrafo.
Chavalada, si habéis llegado aquí, dadle un RT al hilo, no seáis descastaos!
x.com

Loading suggestions...